19 agosto 2015

Beisblany Maarlem, doctora ZEN da su asombroso testimonio de los milagros que vive en su práctica profesional y personal

El Arte de la Medicina y el milagro Zen en mi vida....

Esta mañana 18 de agosto de 2015 al abrir el ordenador en mi consulta, se abrió automáticamente mi Facebook que había dejado sin cerrar el día anterior. Lo primero que vi fue la publicación del Dr. Jorge Asjana, Vicerrector de la universidad Autónoma de Santo Domingo felicitando a todos sus colegas por el día del Médico en la República Dominicana, esa felicitación iba acompañada de una fotografía que me hizo pensar y recordar porqué había decidido estudiar Medicina. Recordé aquel deseo de ayudar que sentía desde niña, llámale vocación o simplemente amor al prójimo.
Aquella foto me hizo pensar en ese algo divino que todos tenemos dentro y que en algún momento aflora y nos une en solidaridad y amor.



Hoy, día del Médico en mi país natal, República Dominicana, quiero compartir mi experiencia con la Medicina y el Zen.

Ante todo quiero dar las gracias a Suzanne Powell, a Cristina Casanova y junto a ellas a todo el equipo de la Fundación Zen, Servicio con Amor por hacer posible la labor que vienen desarrollando con amor incondicional. Y por eso quiero hacerme eco de esa maravillosa labor y destacar como vuestro trabajo trasciende fronteras y esa luz de amor incondicional que irradiáis y el conocimiento que nos transmiten “y nos hacen recordar” quienes somos y lo que somos capaces de hacer, está dando fruto por todo el mundo.

Debo reconocer que mi vida en lo personal y en lo profesional viene cambiando desde hace un tiempo, motivo por el cual surgieron en mí todas las preguntas a situaciones existenciales que imagino muchos de vosotros también tendréis. 
Cuando viajé de Brasil hacia Madrid para realizar el curso ZEN en Sevilla viví una experiencia maravillosa y cósmica que dio respuesta a muchas de esas preguntas y lo más maravilloso de todo es que dicha experiencia solo fue la antesala de muchas otras que estoy viviendo desde entonces: 
Gracias a esa experiencia personal y vivida en carne propia puedo abrir mi mente a otras posibilidades, a otras existencias, a otras Dimensiones, a otras formas de vida, a otras Realidades.

Soy Médico graduada en Medicina General (UASD, Rep. Dominicana) y especializada en Medicina del Deporte (UNIOVI, Oviedo, España) con más de 10 años de experiencia en medicina convencional y siempre me sentía muy orgullosa de ello ya que era el sueño que tenía desde niña…. Ser médico y ayudar a las personas. 
Recuerdo que de niña decía: Quiero ser una Gran Cirujana, porque así podré cortar el problema de raíz sin depender de que el paciente tome sus medicamentos o no (jajaja….bonita utopía) Pero al crecer y estudiar la ciencia de la medicina me di cuenta que no era como yo pensaba y que no siempre podría resolver el problema de raíz, ni siquiera con la cirugía. Recuerdo que mi profesor de Ética Médica el Dr. Tito Suero Portorreal decía: 

Hay casos en medicina que la Ciencia sola, no puede explicar ni resolver, casos que no tienen ni pies ni cabeza para nosotros los galenos y debemos identificarlos y reconocer que no podemos hacer nada y que la respuesta está en otra parte.” 

Yo no sé qué pensaron mis compañeros, nadie se cuestionó nada, o por lo menos no en voz alta, simplemente lo aceptamos, lo dimos por hecho y se supone que ésa era la reacción normal que debíamos tener. Pero sí recuerdo la enorme frustración que sentí, no os podéis imaginar…. 
Pensé “no es posible” que un médico no pueda resolver cualquier cosa que afecte la salud de su paciente…, pero si para eso estamos estudiando día y noche y la ciencia sigue avanzando, si para eso somos los todos poderosos, los semi-dioses en materia de enfermedad como solíamos bromear en la explanada de medicina. Es posible que a vosotros ahora mismo y a mí también nos parezca gracioso, pero para mí en aquel entonces es que solo era una joven con 18 años de edad y apenas iniciando la carrera de medicina y con unas ganas inmensas de sanar, de ayudar a todo el que apareciera en mi camino y lo necesitara, me pareció lo más frustrante que había vivido hasta entonces y esa frustración fue en aumento cuando a lo largo de mi ejercicio como médico me iría encontrando con esos casos inexplicables o que simplemente no respondían a tratamiento convencional, porque como bien había dicho mi profesor, la solución al origen de esos problemas no estaba a nuestro alcance como científicos galenos.
Y cuánta razón tenía mi querido profesor pero solo en parte, porque si bien es cierto que la medicina como ciencia sola no puede explicar el origen a algunas enfermedades y/o alteraciones del organismo humano y por ende no puede resolverlas y aunque lo explique teóricamente, en la práctica NO ES ASI, y los médicos lo sabemos, por eso el viejo refrán que utilizamos de que En Medicina, 2 x 2 no siempre es igual a 4.
Por eso digo que mi profesor tenía razón en parte....  Es cierto que hay cosas que no podemos resolver solo con ayuda de la ciencia, es cierto que la respuesta está en otra parte, es cierto que debemos ser lo suficientemente profesionales y admitir las limitaciones que tiene nuestra mente científica. Lo que NO ES CIERTO es que NO podemos hacer nada al respecto. En eso Dr. Tito Suero Portorreal NO tenía razón, porque “SI PODEMOS.”

El otro día mi hija que acaba de cumplir 4 años me dijo mientras le curaba una pequeña herida en la rodilla que se hizo montando en bici “Mamá ya no me duele porque me estás curando con mucho amor… yo le di un beso y continué limpiando la heridita, cuando terminé ella se quedó mirándome y me preguntó: Mamá, ¿tú eres enfermera igual que Vivania? (“Vivania” es como ella le llama a Elivania, una enfermera que trabaja conmigo y que le había curado en otra ocasión por la misma causa), y yo le respondí: "No amor, mamá es Medico, Elivania es Enfermera, no es lo mismo"; ella se quedó pensativa y después me dijo: pero Mamá ¿tú ayudas a las personas con amor, para que estén bien? 
Yo le respondí: "claro que sí cariño" y ella simplemente me miró y me dijo “Entonces.... yo no veo cual es la gran diferencia” y dio media vuelta y se marchó a jugar sin esperar respuesta y dejándome una gran enseñanza.

Los médicos hemos hecho un voto de servicio, de ayudar a los demás con amor, de brindarles bienestar ayudando en la permanencia o recuperación de su salud, pero eso no es un don que nos pertenece a nosotros como grupo especial, NO lo es.
Es algo que puede hacer cualquier ser humano que ame a su prójimo, ya que no es un privilegio solo de unos cuantos, es algo que está al alcance de todos y que yo lo he descubierto a través de los Cursos Zen.

Lo que aprendes en estos cursos es un regalo divino para la humanidad y una poderosa herramienta para nosotros los que trabajamos día a día con aquellos que más necesitan de ayuda para restablecer su salud. Como ya dije, es una herramienta para todo el mundo, pero es impresionante lo que podemos ayudar y avanzar los médicos utilizando Zen con nuestros pacientes.

Yo lo digo por experiencia propia y me gustaría compartir algunas de mis experiencias:

El primer toque Zen que hice fue a mí misma: Tenía un dolor de cabeza insoportable y cuando estaba a punto de tomarme un analgésico pensé… Me voy a hacer un toque zen y a ver qué pasa, así que lo hice, 5 minutos y el dolor había desaparecido en un 90% y 15 minutos después ya no recordaba que me había dolido la cabeza. (Sé que para mis compañeros de mente científica esto es cuestionable) porque puede ser que yo estuviera predispuesta o que simplemente me relajé con la respiración consciente y por eso disminuyó el dolor, incluso yo no dude por todo lo que ya había experimentado pero admito que sopesé esa posibilidad.

Días después llegué a casa y encontré a mi hija con 39 de fiebre, había llegado así del colegio, y mi madre me esperó para que le diera algún antipirético, yo la tomé en mis brazos y le abracé y mientras mi madre buscaba el paracetamol pensé “ Toque Zen” e inmediatamente toqué su chacra 7 con esa conciencia y miraba el reloj esperando que pasaran los 5 minutos, yo no tenía ninguna experiencia ya que solo me había realizado un toque a mí misma. Los segundos parecían minutos, se hacían eternos y cuando habían pasado justo 2 minutos ella abrió los ojos y me dijo: Mamá tienes que respirar!!! Y volvió a cerrar sus ojitos, Yo no me lo podía creer. ¿Cómo sabía ella sobre la respiración consciente…? (Pero ese es otro tema) En ese instante reaccioné y recordé el toque zen de emergencia y comencé a hacerlo, minuto y medio después ella retiró mi mano de su cabeza y me dijo “Mamá ya no quiero mas, ahora quiero leche.” Yo cogí el termómetro para medirle la temperatura y al ver el resultado llamé a mi madre como loca diciéndole “Esto funciona, funciona de verdad”  La fiebre le había bajado a 37.2

La próxima en probarlo fue mi madre, estábamos en casa de una amiga y quería que nos marcháramos para tomarse un analgésico al llegar porque no aguantaba por un dolor neurálgico que tenía en el miembro superior derecho y que solo se le pasaba con Tramadol de 50 mg, me coloqué detrás de ella le hice un toque Zen 7 + local, seguimos conversando y al cabo de 20 minutos le pregunté qué tal llevas el dolor, me miró y me dijo: No… si después que me hiciste “eso” ya se me pasó.

Viendo los resultados en casa con los míos comencé a hacerlo también discretamente con mis pacientes.

Caso de depresión
-Una de ellas la cual estaba en tratamiento por depresión y que ya había referido para ser tratada también por la psicóloga y el psiquiatra de mi centro. Le hablé sobre el Zen y ella me dijo que quería experimentar, así que le cité en consulta y le hice una serie de 3 toques Zen y comencé a disminuir la medicación. Dos semanas después volvimos a hablar y era una persona totalmente diferente, decía que su vida profesional y familiar estaba cambiando a mejor.
El resultado: Actualmente sin medicación y el psiquiatra después de la ultima consulta le dio el alta.

Caso de diabetes
-Otro día estando en consulta con una paciente diabética, las enfermeras me informan que adelantaron el turno de la paciente porque ella se había aplicado la insulina y había ido en ayunas cosa que era necesario para el perfil de glicemia que le estaban realizando. Ella no se sentía bien y por eso la pasaron a mi consulta. La paciente tenía una glicemia de 65 mg/dl y bajando, como era de esperar por la insulina que se había aplicado. 
Ese día yo tenía a un médico pasante conmigo en la consulta y comentábamos cómo era posible que se le ocurriera administrarse la insulina y mantenerse en ayunas. Era de esperar que se sintiera mal por una indudable hipoglucemia.
Cuando la paciente entró a la consulta traté de que fuera lo mas rápido posible para que se marchara a desayunar, de hecho le dije que podía tomar algo en nuestra cocina (un zumo y algunas galletas) y cuando estaba dando las orientaciones generales sobre su medicación y alimentación la paciente perdió el conocimiento, el médico pasante corrió a buscar el Glucagón listo para aplicar. Mientras le esperaba se me ocurrió hacerle un toque Zen de emergencia. Mi compañero llegó en menos de un minuto con dos enfermeras y yo les pedí que esperaran unos segundos más y continué respirando con conciencia como aprendí con Suzanne durante los cursos Zen. 
Todo fue muy rápido ya que como médico convencional tenía que tener muy en cuenta el tiempo de actuación para evitar daños y secuelas en su sistema neurológico … y de repente antes de completar el minuto la paciente había reaccionado, abrió los ojos y miró por toda la consulta, ignorándonos a los tres y buscando algo o a alguien por todas partes, luego me miró y me preguntó qué había pasado, yo le respondí que se había desmayado por una hipoglicemia. 
Le pedí a la enfermera que le realizara un test de la glucosa nuevamente antes de administrar la medicación y la sorpresa que nos llevamos al ver que los niveles de glucosa en sangre habían subido a 79 mg/dl (valores normales son de 70-99), así que le dije a una de las enfermeras que simplemente le acompañara a la cocina y le diera algo de comer, mientras el médico y la otra enfermera me miraban y preguntaban “¿Qué fue eso?”  Así que les hablé sobre la medicina holística y el toque Zen.

Debo confesar que pasé varios días pensando y tratando de buscar una respuesta científica a ese aumento de glucosa en sangre cuando la paciente estaba ya con una hipoglucemia y encima se había administrado por desconocimiento insulina Mixta y aún estaba en ayunas, no encontré una respuesta científicamente convincente, pero como bien dice Suzanne “¡Qué mas da!”

Caso de crisis de hipertensión
-En otra ocasión me llaman a la sala de urgencias por una paciente con una crisis hipertensiva, yo estaba súper liada en consulta y la medica encargada de la UBS aún no había llegado.
La enfermera me pasa los datos: Paciente femenina de 52 años de edad con antecedentes de Síndrome metabólico y depresión que refiere cefalea intensa bilateral con afectación occipital, mareos y falta de aire con Niveles de presión arterial en 180/110 mmhg. (Una crisis Hipertensiva).  Como ya tenemos un protocolo establecido, le digo a la enfermera que puede seguirlo y le pido que le realizara un Electrocardiograma a la paciente y administre la primera dosis del antihipertensivo y un analgésico intravenoso para el dolor mientras yo termino con el paciente que tenía en consulta o llegaba el otro médico que tardaría en teoría unos 15 minutos. Cinco minutos después, una de mis enfermeras vuelve a entrar a la consulta y me dice: Doctora por qué no va usted a ver a esa paciente, porque está con mucho dolor, yo le miro y le pregunto: ¿Pero pasa algo mas? y ella me dice “es solo que le veo con mucho dolor”, yo entonces abandoné la consulta y fui a ver a la paciente, que ciertamente lo estaba pasando mal, así que como ya le había mandado a poner la medicación me acerqué, le hice unas cuantas preguntas y le dije que le haría bien calmarse un poco, le invité a cerrar los ojos para que olvidara por un momento que estaba en el hospital y le dije a manera de broma que yo le acompañaría porque también necesitaba relajarme un poco (En ese momento fue lo único que se me ocurrió para poder hacerle un toque zen de emergencia sin darle muchas explicaciones.
Cuando terminé de hacerle el toque ZEN ella aún tenía los ojos cerrados y su semblante había cambiado por completo, le dejé un momento así y fui a buscar a la enfermera para que le tomara nuevamente los niveles de presión arterial para ver si la medicación ya había hecho efecto.
La enfermera luego de comprobar los niveles de PA me miró sonriendo y me dijo 130/85, yo le pregunté a la paciente cómo estaba, y ella me respondió que mucho mejor, pero que tenía mucho sueño, yo le expliqué que era normal que era por el efecto de la medicación, el analgésico era muy fuerte y el Captopril había bajado la tensión muy rápido, que ahora debía descansar, la señora me miró y me dijo, no, “si yo no he tomado ninguna medicación…”, yo miré a la enfermera totalmente desconcertada y ella me confirmó muy sonriente, “es que no llegamos a administrarle los medicamentos porque queríamos que le vieras antes”. Yo mantuve aquella expresión descolocada, seguía sin podérmelo creer, había hecho el toque para calmar el dolor y tranquilizar la ansiedad en la paciente, pero en ningún momento esperando que sus niveles de Presión Arterial bajaran de 180/110 mmhg a 130/85mmhg. Mientras me retiraba hacia mi consulta y era consciente de todo lo que estaba pasando las lágrimas no me dieron tiempo ni siquiera de cruzar el pasillo. Reflexioné sobre lo ocurrido y le di gracias a Dios y al Universo por lo que estaba pasando.
La paciente volvió en dos ocasiones más con episodios de cefalea, pero ya no entra por urgencias, ahora va y espera a que termine la consulta y que le haga un toque Zen en lugar de administrar medicación. Estoy segura de que si la paciente recibiera un Reset la causa de esas cefaleas se cortaría de raíz.

A raíz de esto no solo mi mentalidad como médico ha cambiado, sino también la de gran parte de mi equipo de trabajo (Enfermeras, Psicóloga, Agentes de Salud y hasta mi propia jefa) que de vez en cuando se pasan para que les haga un toque Zen o les hable sobre Zen.

Sé que muchos que se resisten a creer como antes me resistía yo, puedan buscar explicaciones aleatorias como lo es la influencia psicoemocional que se puede producir de manera consciente o inconsciente en un adulto para eliminar un síntoma que al fin y al cabo es subjetivo pero….. Como dicen por ahí “ Los niños no mienten”.

Por eso os quiero compartir los dos últimos casos.

Caso de dolor de muelas en niña de 6 años
-Una compañera de trabajo llevó a su hija al centro para que le viera el odontólogo.
La niña tiene 6 años de edad y llegó llorando desconsoladamente por una odontalgia (Dolor de Muelas) y no podían hacer nada ya que según el odontólogo lo que procedía era un tratamiento de conducto porque el nervio del diente estaba afectado y que no se podía realizar en ese momento ya que tenían antes que hacer radiografías e iniciar antibioterapia para controlar la infección, era desesperante para la niña y su madre porque los antiinflamatorios ya no le hacían nada.
El dentista mandó a que le pusieran un analgésico intramuscular puntual para ayudarla con el dolor, pero su madre, enfermera, pasó antes por mi consulta y me comentó lo que estaba pasando y me preguntó si podía hacerle un toque Zen, yo le dije que podríamos intentar a ver que tal. La niña aún continuaba llorando desconsoladamente. Yo no recordaba a cual chakra pertenecía la cavidad bucal, así que intenté hacer un “chakra 7 y local” colocando mi dedo por encima del maxilar inferior a nivel de la raíz alveolar, cuando iba por 3 minutos le pregunté si el dolor estaba disminuyendo y ella me respondió aún entre sollozos que no, así que decidí parar y hacerle un toque de emergencia y en menos de 2 minutos la niña comenzó a tranquilizarse y me dijo que ya no le dolía. Han pasado ya más de 2 meses y me dice su madre que no ha vuelto a quejarse del dolor de muelas. A pesar de eso le he dicho que debe continuar tratándose con su odontólogo.
Su madre está en espera de que se imparta el curso Zen aquí en Brasil.

Caso de infarto en niña de 5 años
-Un miércoles de mañana entra a mi consulta la coordinadora de enfermería y me dice, "sé que no estás tú en Urgencias, pero necesito que veas este electrocardiograma" y me muestra el electro, yo al verlo le digo repítelo porque tiene interferencias, aunque aún así es patológico, ella me responde que ya lo ha hecho, le pregunté si el paciente tiene sintomatología clínica cardiaca y me dice que dolor costal leve, entonces le respondo: “pues puedes ir llamando al medico que tengas de guardia y pidiéndole enzimas cardiacas a ese pobre señor”, y acto seguido me dice: Es una niña de 5 años de edad, al decirme eso dejé todo lo que estaba haciendo y salí corriendo hacia donde estaba la niña y la enfermera detrás de mí.
En la sala con la niña estaba su madre, la técnica en electrocardiografía, la coordinadora de enfermería, otra enfermera de urgencias y yo. Me acerqué y examiné a la niña mientras interrogaba a su madre para conocer sus antecedentes patológicos y familiares y cómo había iniciado todo, la madre decía que le había llevado porque la niña se quejaba de dolor en el pecho desde hacia varios días, pero ella no le dio gran importancia. Le dije a la niña, que estaba consciente y totalmente orientada, que me mostrara con un dedito dónde sentía dolor y verdaderamente era un dolor retro esternal. Yo revisé personalmente uno por uno todos los electrodos buscando un falso contacto, pero no lo encontré, realizamos el tercer electrocardiograma y también fue patológico: con una taquicardia sinusal mayor de 150 fc, ondas T negativas de V1 a V4, a veces en niños pueden aparecer alteraciones de repolarización o algún transtorno congénito pero según este electro había una isquemia de la pared anterior del miocardio, eso aparte de la hipertrofia ventricular.
Yo seguía con mis dudas acerca del aparato así que le hicimos un electrocardiograma a la propia coordinadora de enfermería para comprobar que el electrocardiógrafo funcionaba (Resultados ECG sin alteraciones) luego le realizamos otro ECG a un paciente ya conocido que teníamos en la sala de espera y que sabíamos que tenía un bloqueo de rama con progresión lenta de onda R en el plano horizontal y eso fue justo lo que encontramos. Entonces el aparato no estaba dañado, le realizamos el cuarto electrocardiograma a la pequeña y como nos temíamos volvió a dar las mismas alteraciones, no cabía duda, no era un error. Mandé a que avisaran al Hospital de referencia para que esperaran a la pequeña que enviaría en ambulancia para ser atendida en la unidad de pediatría por un cardiólogo infantil.
Solicité a todos que salieran de la habitación y solo dejé a una de mis enfermeras y a la madre de la niña, y sin decir nada me acerqué y le di el toque Zen respirando con conciencia mientras auscultaba su corazoncito para disimular lo que estaba haciendo, en ese momento al escuchar su arritmia solo deseé con todo mi corazón que su corazoncito resistiera hasta que la ambulancia llegara al hospital de referencia y pudiera ser atendida por especialistas en el área.

Todo esto aconteció la mañana del miércoles 1/07/2015 y esa misma tarde me avisan que la madre de la niña estaba en el departamento de regulación médica solicitando la autorización para realizarle a la niña un ecocardiograma transtorácico. Las enfermeras hablaron con ella y la señora les narró lo acontecido en el hospital: Al llegar ya les estaban esperando, solicitaron varios exámenes de laboratorio (imagino que entre ellos enzimas cardíacas) y repitieron el Electrocardiograma y sorpresa…. Solo se apreciaba una ligera arritmia sinusal y los demás parámetros electrocardiográficos estaban dentro de los limites normales. La niña no refería más dolor, por lo que no aplicaron medicación alguna, solo hidratación intravenosa para mantener vías permeables en caso de alguna incidencia inesperada. 
Al ver el electrocardiograma anterior y compararlo con el reciente, (ver imágenes anexos abajo) el médico de guardia dijo con total seguridad que aquel electrocardiograma NO era de la niña, que pertenecía a un paciente probablemente adulto y cardiópata y que lo más seguro era que nos hubiéramos equivocado y traspapelado el electrocardiograma de la niña. La madre le respondió que NO, que ese era el electro de su hija porque ella estuvo presente allí todo el tiempo, pero el médico insistió y alegó que entonces es probable que el aparato estuviera averiado, a lo que la madre le respondió que tampoco era posible porque ella presenció, como nosotras, y vio como repetíamos el examen una y otra vez incluso con otros pacientes para comprobar que el aparato estaba funcionando adecuadamente ya que también teníamos la duda de que estuviera averiado, pero no fue así y quedó más que comprobado, nos refiere la madre que el médico continuó insistiendo en que había algún error ya que no era posible que un electro con ese tipo de alteración que diagnosticaba una Hiperplasia Ventricular y una isquemia del miocardio (es decir un Infarto) cambiara en tan solo unas horas durante el trayecto que realizó la ambulancia desde un centro al otro.

Cuenta la madre que no quiso seguir discutiendo con el médico y decidió guardar silencio.
Al contar lo ocurrido la señora a las enfermeras de mi centro, una de ellas se acercó y le dijo que creía conveniente que hablara conmigo antes de marcharse y que me mostrara el ultimo electrocardiograma realizado en el hospital, la señora decidió esperar.

La enfermera entró a mi consulta con una copia del electrocardiograma en las manos y me dijo en su perfecto portugués “Você è um Anjo” (Usted es un ángel) Yo le respondí en mi portugués con acento extranjero y sin siquiera levantar la mirada: “Nada è mais longe da realidade, porque se fosse assim eu nao estaría aquí assinando prescriçoes” (Nada más lejos de la realidad, porque si así fuera, yo no estaría aquí firmando recetas). Ella se quedó allí de pie frente a mi escritorio, así que levanté la mirada y me desconcerté al verla con una sonrisa radiante, de oreja a oreja como decimos en mi país, pero llorando a mares sin poder contener el llanto. Me contó lo que había pasado en el hospital y me mostró el electrocardiograma de la niña, yo tratando de mantener la postura y no echarme a llorar le dije “que maravilla, cuanto me alegro que la nena esté bien. Ella me dijo que la madre estaba fuera que debería hablar con ella, yo le dije que no, que no era necesario. 
Recuerdo como me miró y sus lágrimas volvieron a brotar y me dijo: Usted y yo sabemos lo que pasó ahí dentro (aquella enfermera ya había presenciado algunos toques Zen que había hecho a otros pacientes y conocía los resultados, incluso ella misma había sido tratada por unas crisis de ansiedad acompañadas de dolor torácico y arritmias que habían desaparecido tras recibir el toque Zen) así que continuó diciendo: "yo creo que la madre merece saber lo que pasó", yo accedí a hablar con ella y le conté sobre la medicina holística, lo que era un toque Zen y que le había hecho uno a su hija, le hablé de Suzanne y de la fundación y le recomendé que viera los vídeos en YouTube;  yo pensé que ella creería que yo estaba algo loca, pero ella me miraba muy atenta, no dudó ni un segundo de lo que le estaba contando, cuando terminé simplemente me preguntó: "¿Y eso puede hacerlo cualquier persona?", yo le respondí que sí, que era algo que estaba al alcance de todos, y me respondió “Entonces yo quiero aprender”. Así que la madre de mi pequeña paciente es una más de las personas que están esperando a realizar el curso Zen cuando se imparta en Brasil.

La niña está realizando vida normal y siendo acompañada por una de las cardiólogas pediátricas que tenemos en la ciudad con quien ya hemos compartido otros casos médicos.

Yo continúo ejerciendo la medicina convencional en la pequeña ciudad en la que resido, pero como un regalo divino ahora tengo una herramienta que utilizo cuando es necesario y que complementa ese vacío que quedaba en donde la ciencia no llegaba, y mis compañeros Médicos ZEN que estén leyendo esto en cualquier parte del mundo, saben de lo que hablo.
Una cosa no desplaza a la otra, creo que lo maravilloso de todo esto es la complementación de ambos extremos que se unen en una holística para brindar corrección, bienestar y armonía en los diferentes planos dimensionales del ser humano. El poder ver la raíz del problema desde el plano físico y el plano energético, viendo como se manifiesta ese problema en signos y síntomas físicos y percibiendo en algunas ocasiones, viendo incluso multidimensionalmente el origen del problema que muchas veces no es un problema orgánico sino una afectación a otro nivel dimensional que termina afectando físicamente al paciente. El usar nuestros avances y conocimientos metodológicos y científicos para detectar los daños y corregirlos adecuadamente y los conocimientos holísticos para detectar el origen del problema y eliminarlo de raíz es lo que se hace en Medicina Holística. Es lo que hacemos Los Médicos Zen y me siento orgullosa y agradecida por poder ser parte de ello.
Porque la multidimensionalidad del ser humano es real y demostrable científicamente cada vez a mayor escala y precisamente nosotros, Científicos Galenos que diariamente damos lo mejor de nosotros mismos a través del arte de curar, acto que exige conocimiento, esfuerzo y abnegación a la vez que requiere de vocación, trabajo y solidaridad, no podemos mantenernos al margen de esa gran e innegable realidad.

Atenta y afectuosamente
Beisblany Maarlem C.
Medico ZEN.

Anexos:
1-Fotografia con Vitoria después del toque Zen tras desaparecer el Dolor de Muelas


- Primer Electrocardiograma realizado a Anna Leticia antes del Toque Zen.


-Ultimo Electrocardiograma realizado a Anna Leticia después del Toque



Nota para Suzanne
Para los Médicos Zen (u otros médicos interesados) puedes decirles que a los que quieran que comparta la información guardo los resultados y copias de expedientes de los pacientes así como sus números de contacto en caso de que quieran contactar directamente con ellos. (Brasil)
La madre de la niña del electro me dijo que no tiene ningún problema en dar el testimonio públicamente si es necesario.