13 abril 2014

El principio del futuro libro de Joanna...... una inspiración para que otros niños empiecen el suyo

Joanna, mi hija ahora con 12 años, animada después de leer la publicación de Lucía de 11 años, se ha animado a continuar con su libro que empezó justo hace un año. 



(6 abril 2013)
Hola soy Joanna Powell . Tengo 11 años y nací el 15 de enero 2002 en el planeta Tierra.

Desde el Cielo

Antes de nacer estaba arriba en el cielo con otros niños esperando elegir una madre. Entonces me llamaron para elegir la mía. Me pusieron unas fotos en una pantalla blanca donde aparecían madres embarazadas. Yo elegí una rubia llamada Suzanne Powell porque era especial. Cuando la elegí, un ángel se acercó al grupo de niños que ya habían elegido a su madre y a cada niño le puso el dedo índice en sus labios para que olvidara esa experiencia de dónde venía, pero a mí, me saltó. Por eso voy a explicar mis experiencias en este libro.
Justo el mismo día que mi madre se quedó embarazada, yo avisé que venía a través de un niño que pasaba al lado de mi madre y le alzó los brazos diciendo “mamá mamá ” tres veces. Al día siguiente pasó lo mismo con una niña que iba en su cochecito de paseo con su madre. Hizo exactamente lo mismo y con la misma voz diciéndolo tres veces. Mi madre estaba convencida de que estaba embarazada y que eran las señales claras. Se partía de la risa.




En la tripa de mi madre

Durante los meses en la barriga de mi madre estaba muy tranquila y cómoda, tumbada boca arriba. Cuando le hicieron la ecografía a mi madre me iban a cambiar la posición porque no estaba bien. Mi madre me dijo señalándome con el dedo “colócate bien Joanna”. Me puse bien, cabeza abajo para la ecografía y después de ésta me volví a poner cómoda y mi madre estaba mucho mejor. Así evitamos que nos tocasen los médicos. ¡Posamos para la eco pero luego volvimos a estar como antes!



Pingu

Mi madre tiene un peluche pingüino que le regaló un amigo durante el embarazo. Ella adora los pingüinos. Se lo llevaba a todos lados ya que hablaba solo. Decía “no me rompas el corazón, mua mua” y eso le hacía mucha gracia a todos. Ella me cuenta que era el centro de atención. Sin tocarlo ya hablaba, no importaba la hora ni el lugar. Un día mi madre se fue de viaje en tren y se llevó también a Pingu el pingüino parlanchín. Puso el billete de tren bajo el ala del Pingu y entonces pasó el revisor de billetes y le preguntó a madre si le podía dar su billete y ella dijo que se lo pidiera al pingüino. Justo en ese momento el señor retiró el ticket y Pingu habló. El señor se sorprendió. Un pasajero escocés a su lado vio lo que ocurrió. Observó durante un largo rato el Pingu y no entendía cómo funcionaba sin tocarle nada. Al final le preguntó a mi madre cómo funcionaba el peluche. Ella dijo que era mágico. Y así era. Quiso comprarlo a cualquier precio porque resultó que era diseñador de juguetes electrónicos. ¡Menos mal que no lo vendió! Nunca había visto nada igual. Lo curioso es que cuando yo nací, Pingu dejó de hablar solito. ¡Qué lástima!


Llegada al planeta Tierra

Nací pesando tres kilos y medio y midiendo 52cm de largo. Iba a ser una chica alta. Era muy buena. Tomaba la leche materna, dormía como un ángel, y meditaba con mi madre. Ella siempre me colocaba a su lado cuando se ponía a meditar.

Edad 2 años, Joanna pianista

Siendo yo bebé, mi madre disfrutaba de bailar conmigo en brazos y mi música favorita era siempre la misma “El Danubio Azul”. Le imitaba y cantaba la música. Siempre ponía música clásica. Una día estábamos en una casa en Francia y yo me escapé solita al salón donde había un piano. Los demás estaban tomando el postre en el comedor. De repente escucharon música clásica y mi madre vino corriendo a ver dónde estaba y me vio de pie al lado del piano con cara inocente. Pensaba que yo había tocado algún aparato de música pero todo estaba desenchufado. Se dio cuenta de que había estado tocando el piano pero no podía creer que eso fuera posible. Pero lo era.
En otra ocasión ella tuvo un sueño en el cual escuchaba la música de Johann Strauss Junior, y curiosamente era la misma música, “El Danubio Azul”. Fue buscando por toda la casa para ver de dónde venía la música pero no había aparatos en ese salón del sueño. Aparecí yo señalando por una puerta para salir a un patio. Era la respuesta que ella buscaba sobre mi relación con la música.

Edad 2 años y medio, el platanero

Una tarde de verano bajé al parque con mi madre a jugar a la sombra de un gran platanero. Había muchos niños, unos doce más o menos. Todos los padres estaban alrededor charlando entre sí mientras jugábamos con los juguetes en la arena todos juntitos. Cuando mi madre me llamó para marcharnos le dije “¡No mamá, no!” Se sorprendió mucho de mi reacción porque normalmente le hacía caso. En ese instante me fui de nuevo a la zona de juego y empecé a tirar fuera todos los juguetes de los niños. Las madres veían cómo corrían sus hijos detrás de sus juguetes, enfadados. Uno a por su pelota, otro detrás de su camión, otra llorando por su muñeca y así todos. Una de las madres se acercó a la mía para llamarle la atención sobre mi comportamiento extraño. No le dio tiempo reaccionar porque en ese momento el gran árbol se partió por la mitad y cayó sobre esa zona donde habíamos estado jugando. Los padres, nerviosos, fueron a buscar a sus hijos y el milagro se hizo. Nadie sufrió ningún daño. Me acerqué a decirle a mi madre “¡Ya está mamá, a casa!” Ella estaba muy emocionada y escondía sus lágrimas. Me apretaba fuerte la mano para llevarme a casa. Yo estaba muy contenta porque mis amigos estaban todos bien.




Joanna pone las manos,

Un día yendo en bus de vuelta a casa después de la guardería, puse las manos en la cabeza del señor mayor que estaba sentado delante de mí quien estaba de espaldas. Mi madre no me dijo nada porque yo estaba muy concentrada. El señor luego se giró y nos miró sorprendido. Nos dijo que gracias a mis manos se le había pasado el dolor de cabeza. Sonreímos.


Edad 3 años, comida de navidad

Como regalo a todos, después de comer, toqué a todos los invitados sin que nadie me dijera nada y luego se sorprendieron del resultado. A todos les había quitado los dolores de su cuerpo. Les había hecho el toque zen con mucho amor.


Edad 3 años y medio, Joanna Cupido

En dos ocasiones junté a dos parejas y les dije que se iban a casar cuando apenas se conocían aún. Alberto y Carol, Marcel y Meri. Fuimos a una de las dos bodas, la de Meri y Marcel y llevé los anillos. Fue increíble ayudarles a encontrar la felicidad. ¡Ya tienen hijos!


Edad 3 años, dando la mano

Cuando fuimos a hacer un picnic en una parque grande en Barcelona un día de verano, mi madre estaba hablando con un amigo y yo me quité las sandalias y fui a un banco donde un señor muy mayor estaba descansando. Le cogí de la mano sin decirle nada y le paseé por la hierba, descalza, hasta el siguiente banco donde se sentó a la sombra. Pasado el rato volví a recogerle para llevarle de nuevo al banco original donde de nuevo se sentó. Estaba tan sorprendido y feliz que hizo un gesto expresando su gratitud mirando a mi madre. Ella estaba observando todos mis pasos pero sin decirme nada. Sabía que había algún motivo.


Tsunami Barcelona, edad 3 años

Estaba en el balcón de casa viendo la lluvia caer muy fuerte. Le dije a mi madre “algún día el mar llegará hasta aquí” con sólo 3 años. Vivíamos muy lejos del puerto en lo alto de la ciudad tocando la montaña.


Joanna y ángeles de la guarda, edad 3 años


Siempre hacía dibujos de ángeles, chicas preciosas con el pelo muy largo, pendientes de cuarzo y zapatos brillantes de cristal. Les ponía los nombres de Sara y Gloria. Me acompañaban a todos los lugares a los que iba. Me protegían y me daban buena suerte. Nadie más los podía ver, solo yo.  Pero hace tiempo se fueron para cuidar de otro niño y ahora me cuida un Ser especial muy secreto.



Continuará......