26 marzo 2014

Testimonio de una alumna que viajó desde Uruguay para hacer el curso zen en Alcover, Tarragona

Querida Suzanne:

Quiero contarte que desde la fecha de nuestro curso en Alcover,
noviembre del pasado año, hasta hoy jamás volví a tener los síntomas
gastrointestinales que tenía al momento de mi viaje a España.

Padecí, muchos años, inflamaciones severas, procesos diverticulares,
gastritis, además de hernia hiatal. Hasta pensaron en un intestino
estenosado. Fue imposible realizar una fibrocolono en junio de 2012,
ingresé y salí sin resultado ni biopsia, pues el médico se asustó.
Este episodio hizo que entrara en pánico, tenía la sensación de portar
una bomba!
Hice dieta rigurosa,  mejoré bastante pero las inflamaciones eran
tremendas y cada 2 meses volvía a ese estado de enfermedad y
preocupación.

Sabía que creer es crear, que mi pensamiento lo iba manifestando en mi
cuerpo, y de igual manera no podía calmarme. Sólo cumplía con los
medicamentos, estudios no se hicieron más.

Mientras tanto fui haciendo muchas cosas para sentirme mejor, pero lo
más importante creo que fue el trabajo personal de ir reconociendo en
mi todo aquello que me alejaba de mi.

Cuando viajamos a España, mi trabajo estaba encaminado.

Llegué  a Alcover sin espectativas mayores y muy feliz, feliz porque
haría el curso, porque nunca habíamos ido  tan lejos, feliz porque te
tendríamos cerca, feliz de conocer a Manuela, con quien había venido
comunicándome antes.

Todo fue muy hermoso para José, mi esposo, y para mí en ese primer
encuentro allí.

Ya en el curso, en la primera jornada, al meditar por primera vez
contigo sentí algo poderoso...cual un rayo ingresé en mi cuerpo, un
foco de luz me iluminaba para ver dentro, yo no tenía que ver en el
proceso, sólo vi mis órganos internos pero no de la forma que solemos
ver, veía un todo y a la vez las partes, fue un segundo en el que
percibí que algo salía era expulsado, podría describir estas formas.

Los demás días fuimos cumpliendo con los deberes, si bien recordarás
el inconveniente del último día, el domingo del primer nivel, en que
aparecimos de noche por el Pabellón, pero eso también tuvo un porqué.

Hablarte de lo vivido en Alcover, las maravillosas sincronicidades que
se nos dieron, las coincidencias con números y la presencia del número
33 que estuvo hasta nuestro regreso saludándonos, al punto de
aplaudirle, pues en Madrid fuimos a un musical en la Gran Vía, que sin
saberlo nosotros, se desarrollaba en el Bar 33!!, y justo el día antes
de regresar.... recordar toda nuestra alegría, la magia de las
meditaciones, las activaciones, los compañeros que conocimos,  entiendo
que es el mejor regalo que puedo ofrecerte a ti. Porque no alcanza con
que te de las gracias, dado que lo que hoy portamos, el regalo que tú
ofreces, es tan inmenso que no tiene como cuantificarse, excede las
medidas de esta dimensión.
Creo que aún no hemos visto todo lo que podemos alcanzar.

Nos veremos nuevamente, esta vez por acá nomás.
Recibe un abrazo muy sincero y hasta prontito...

Sara