04 septiembre 2013

Experiencia Zen para una suegra agradecida en París

Suzanne, 

Hoy te cuento que por fin he ido a París a ver a mi suegra. Te conté su caso, depresión crónica desde hace más de 30 años. Medicada a tope. Además con hernia discal y casi sin poder andar. El médico le ha dicho que está inválida al 90%.

Durante mi estancia, ella se ofreció para que le practicara zen. Incluido el toque zen "las pinzas de cangrejo" ya que tiene súper sobrepeso. (Por cierto esto es lo que más le ha gustado).

Bueno fueron 6 días de toques zen. Al segundo le entró una energía total. Paseamos alrededor de un lago unos 1000 metros con muletas. Su marido le decía que parara que iba a tener que llamar al Samur. Pero ella dijo que seguía y lo consiguió. No le dolía. Cuando llegó a casa no paraba. Se puso a barrer la terraza y a fregarla...... Decíamos: pero bueno, qué le pasa?

Todos los días mejoraba y lo más importante: quería ver a muchas personas.

Le expliqué la dieta disociada. Y me sacó hasta una caja con lápices de colores para que se lo explicara bien coloreando cada punto en la dieta.

En fin pudimos hablar largo y tendido.

Cuando me fui. Me llamó y me dijo que había ido a la compra con mi suegro. Hace ya mucho que no sale y él es el que hace todo, compra cocina y etc.

Bueno sé que mi paso ha aportado bienestar. Deseo que siga adelante ahora.....