18 febrero 2013

Recuerdos de hace 10 años ayudando en el oriente...

Los niños y sus familias llevaban meses sin comer nada sólido durante meses, les llevamos 30 toneladas de arroz y unas cuantas cajas de salsa de soja, y así se nota la gran alegría en sus caras.....aunque la mayor alegría la viví yo misma por poder tener la oportunidad de vivir la experiencia y sentirme la mujer más afortunada del mundo.


Las monjas budistas nos hospedaron y nos invitaron a ayudarles a preparar los envases de la salsa de soja para las familias hambrientas. Curiosamente descubrí que el pegamento para etiquetar era el almidón del arroz cocido!