08 febrero 2012

Una experiencia zen de una alumna sorprendida de Murcia

Comparto con su permiso:

Hola, mi nombre es Pascuali y estuve presente en el curso ZEN de Murcia del pasado mes de enero.
Tuve la oportunidad de conocer a Suzanne y recibir un reset en Hellín. Me parece una mujer increíble y con una capacidad más allá de nuestra imaginación.
En realidad asistí con mi marido al curso de Murcia un poco “para ver qué era eso del ZEN”, acompañando a una pareja de amigos. Allí tuve mi primer encuentro con las meditaciones ya que nunca las había realizado ni tenido contacto con este tipo de sanaciones ni charckas ni nada de todo esto. Todo lo que explicaba Suzanne me parecía muy bonito, claro y totalmente lógico, aunque una parte de mi creía que no era capaz de tener toda esa capacidad de la que Suzanne hablaba en cada clase.
El lunes, día después de terminar el segundo nivel, y sin saber que el Universo tenía un buen “collejazo” preparado para mí, estaba por la tarde en mi casa cuando llaman a la puerta y era mi suegra. Llegó a casa llorando desconsoladamente, con un dolor de cabeza terrible que la aquejaba desde hacía días y yo alucinando, ya que nunca la había visto así y no era habitual que viniera a mi casa, y menos aún sin avisarme.
Quiero destacar que mi suegra tiene cerca de 80 años, vivió (y vive aun) toda su vida en el campo y es una persona totalmente ajena a todo este tipo de cosas y con una mente (cerrada, diría yo) de una persona que ha pasado su vida en un entorno como el suyo.
Luego varios minutos intentando calmarla y escuchando todos los problemas que la aquejaban, escuchaba en mi cabeza una vocecita que me decía “hazle un tratamiento”, pero la verdad es que no tenía la confianza suficiente con mi suegra, como para proponérselo. Al final respiré con conciencia y le dije:
“¿Quiere que le haga un poco de lo que aprendí este fin de semana en Murcia a ver si la alivia un poco?” La mujer creo que estaba tan en estado de desconsolación que aceptó sin dudarlo.
Respiré con consciencia y apoyé mis manos en los puntos correspondientes y le pedí que cerrase los ojos…
A los 5 minutos, al acabar quité las manos y me puse frente a ella, con dudas de haber hecho algo, para ver su reacción. Cuando la mujer abrió los ojos empezó a repetir una y otra vez:
“¡Pascuala qué me has hecho!, ¡Pascuala qué me has hecho!, siento una paz… como si no tuviera ningún problema y me ha desaparecido el dolor de cabeza… ¡Pascuala qué me has hecho!”
Tengo que confesar que fue toda una sorpresa para mi esta confirmación tan clara de que efectivamente una nueva capacidad, como tanto afirmaba Suzanne, me había sido activada. Esta experiencia me dio una confianza total en mi nueva capacidad y ya he tenido la oportunidad de ayudar a mucha gente.

Agradezco al Universo y a Suzanne por ayudarme, como ella bien dice, a recordar esta capacidad que todos tenemos y que hemos olvidado.
Toda mi vida he sentido en mi interior que quería ayudar a la gente, pero nunca, hasta ahora, había encontrado una herramienta válida para hacerlo.
En este momento tengo muy claro, que de haber sabido antes lo que era el “ZEN”, habría cruzado mares y océanos para poder hacerlo.
¡Gracias a Suzanne y todo su equipo!