29 marzo 2009

Las Grasas en la Dieta

Suzanne Powell Cuando se pronuncia la palabra “grasas” todo el mundo en seguida pone cara de horror como si fuese asunto de una epidemia mortal que quizás lo sea para los obesos y las personas que pasan su vida a dieta para bajar unos quilitos. Sin embargo cuando uno está informado ya no tiene que ser un dilema. Se puede disfrutar de las grasas, variando, saboreándolas y sin el miedo siempre de engordar. No abusar Todo es cuestión de equilibrio y sabiduría. En la dieta existen diferentes tipos de grasas y casi todas son admisibles en las correctas cantidades. Por supuesto los abusos no conducen a buen fin con ningún alimento así que vamos a estudiar los trucos para sobrevivir la grasa. Grasas saturadas Las llamadas grasas más dañinas, o sea las grasas saturadas presentes en los productos animales: carne, productos lácteos y en el reino vegetal: nuez de palma y aceite de coco, pueden aumentar el nivel de colesterol en sangre y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. No cabe duda alguna de que hay que limitar su ingesta y a la vez compensar con una dieta rica en antioxidantes para evitar su oxidación. Por supuesto es recomendable acompañar una comida de carne con una buena ensalada e incluir en ella abundante ajo crudo o cebolla y un alimento exquisito llamado chucrut (col fermentada) para facilitar la digestión y la eliminación de los residuos tóxicos de la digestión de la carne. Una cosa hay que entender es que a veces no es la grasa en sí que provoca el problema sino su oxidación. El colesterol no es dañino si no se oxida. Las grasas de la misma forma, tomadas con moderación y con alimentos apropiados no tienen porqué hacer daño. Silimarina al rescate Un truco aconsejable para los adictos a la carne ( sea ternera, ave, cordero, cerdo, embutidos etc ) es tomar un extracto herbario llamado silimarina( cardo mariano) para apoyar el funcionamiento del hígado y la vesicula biliar para emulsionar y digerir correctamente las grasas, evitar la intoxicación, y facilitar la eliminación del los deshechos después de la digestión. De esta forma el hígado no resentira y el tracto digestivo podrá realizar una digestión eficiente. Se evitará de esta forma un típico empache hepático con todas las molestias que lo acompañan. Enzimas digestivas benditas Si aún así la digestión es pesada se puede probar de tomar enzimas digestivas a la vez. No hay alimento que se resista a su impacto digestivo. Se evita de esta forma las flatulencias, estreñimiento y sensación de hinchazón abdominal. La digestión se hará en el tiempo correcto y la evacuación intestinal será muy satisfactoria. Grasas insaturadas Las fuentes más importantes de las grasas insaturadas ( y poli-insaturadas) son principalmente del reino vegetal especialmente las nueces, almendras y otros frutos secos. Las grasas del pescado también suelen ser insaturados. Este tipo de grasas y aceites (especialmente el aceite de oliva) son sin duda más saludables siempre y cuando no se expongan a altas temperaturas en la cocción. Algunos de estos aceites son poco estables y se oxidan con mayor facilidad. Recordad que una grasa o aceite oxidado es un peligro para el organismo. Al mismo tiempo algunos aceites vegetales como el aceite de lino/linaza y de germen de trigo se oxidan al exponerse al aire y por ese motivo se venden en botellas más pequeñas y se recomienda consumirlos en poco tiempo y guardarlos en la nevera una vez abierto. Pescado azul Con respecto al pescado azul rico en Omega 3, su cocción es sumamente importante para que beneficioso para la salud y no un peligro. Es preferible no freirlo y menos a esas altas temperaturas a las que se lo suele someter para que quede crujiente. De ese forma se degradan los aceites y se produce una muy fácil oxidación. Mejor opción es hacerlo al horno con zumo de limón, hierbas frescas y un chorro de aceite de oliva de primera presión en frío. Si no te gusta comer pescado siempre hay la alternativa de las cápsulas de aceite de pescado para conseguir los beneficios de Omega 3 de manera segura y práctica. El limón, la cebolla cruda y el chucrut son buenos acompañantes para un plato de pescado. Quesos, leche de vaca, mantequilla y margarina Cuanto más anejo el queso, menos agua tiene y más concentradas son sus grasas y colesterol. El queso fresco o requesón (mejor todavía si es de cabra) es una mejor opción pero ojo con no pasarse de 100g la ración ya que más cantidad sobrecargaría el hígado. La mantequilla es preferible a las margarinas industriales ya que llevan grasas hidrogenadas altamente cancerígenas. Hoy en día se venden margarinas más saludables en los centros de dietética y son a base de aceite de palma (grasa saturada) y no aceites hidrógenadas. Es una buena alternativa para los alérgicos a la leche. La leche sola es de muy difícil digestión y es preferible evitarla por completo o al menos sustituirla por los yogurts naturales que se digieren con mayor facilidad. La leche suele interferir con la digestión de otros alimentos presentes en el mismo momento así que mejor dejarla para el ternero. El aguacate Esta semilla oleaginosa es una fuente rica en vitamina E y un alimento exquisito. Una ración es la mitad de una pieza. Se puede añadir a las ensaladas, usar como mantequilla encima del pan o como en bocadillo con otras hortalizas. El guacamole es una salsa ya bien reconocida a base de aguacate, tomate, ajo y aceite y limón y bien nutritivo para acompañar los platos de carbohidratos (mejor sin limón en este caso). Es una grasa ligera y fácil de digerir. Las semillas Todas las semillas oleaginosas (frutos secos, semillas de girasol, de calabaza ..etc) deben ser consumidas crudas y frescas ya que cuando se someten a un proceso de calor se oxidan con facilidad. Hay que saber que para disfrazar el sabor a rancio se añaden sal y aditivos o saborizantes y a la vez con el tiempo se produce un moho invisible altamente cancerígeno llamada aflatoxina. Es mejor tostar en el momento de que uno desee comerlos para evitar una intoxicación inmediata o gradual. Los cacahuetes suelen ser los más sospechosos de las aflatoxinas. Ahí la muerte súbita de niños pequeños en USA por consumo de la famosa “mantequilla de cacahuete” que tanto se consumen en ese país.