27 marzo 2009

Artrosis o Osteoartritis por Suzanne Powell Especialista en Nutrición Ortomolecular

OSTEOARTRITIS Y EL SULFATO DE GLUCOSAMINA

 La osteoartritis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones, que afecta principalmente a las personas mayores, aunque también puede afectar a las más jóvenes, debido a lesiones articulares y/o mayor desgaste de las mismas por alguna actividad repetida o deportes, que predisponen a sobrecarga articular. Las encuestas revelan que 40 millones de Americanos padecen la enfermedad, el 80% personas mayores de 50 años. En España, la artrosis tiene una incidencia de 3,5 millones de personas y es la segunda causa de baja laboral. En menores de 45 años, la osteoartritis es más común entre los hombres, pero a partir de los 45 años es 10 veces más común entre las mujeres.

 Síntomas
Ligera rigidez al levantarse y después de períodos de descanso, dolor que se agrava cuando se mueven las articulaciones y pérdida de funcionabilidad de las mismas. Sensibilidad local, tumefacción del tejido blando, las articulaciones crujen y se rompen con el movimiento, tumefacción ósea, limitación de la movilidad y otros signos de pérdida degenerativa del cartílago de la articulación.

 Medicación en la osteoartritis
La investigación clínica y experimental indica que los fármacos utilizados actualmente para la artritis pueden ser beneficiosos a corto plazo, pero en realidad lo que hacen es acelerar la progresión de la destrucción de la articulación. Con frecuencia se utilizan anti-inflamatorios no-esteroideos (AINES), sobre todo cuando la aspirina es inefectiva o intolerable. Estos fármacos se asocian con efectos secundarios que incluyen trastornos gastrointestinales, dolor de cabeza, mareos y en consecuencia se recomiendan durante períodos de tiempo cortos. Uno de los efectos adversos de ambos, Aspirina y AINES, que a menudo no se menciona, es la inhibición de la reparación del cartílago, además de su acelerada destrucción. Su uso por tanto debería evitarse.

Alternativa natural a la medicación de la osteoartritis
El sulfato de glucosamina, sencilla molécula, está compuesta de glucosa, una amina y azufre. Su producción es el paso limitante de la velocidad de la síntesis de GAGs (glucosaminaglicanos). La glucosamina se forma a partir del producto intermedio glucolítico fructosa-6-fosfato vía aminación, donde la glutamina actúa como dador, produciendo glucosamina-6-fosfato, que a continuación es acetilada y/o convertida a galactoglucosamina por su incorporación al GAG en crecimiento. La principal función fisiológica de la glucosamina en las articulaciones es la de estimular la producción de los componentes del cartílago, así como promover la incorporación de azufre en el mismo. En otras palabras, no solamente es responsable de la estimulación de la producción de las sustancias necesarias para una función adecuada de la articulación, sino que es también responsable de estimular la reparación de la articulación. Mientras los AINES ofrecen un alivio puramente sintomático, pudiendo fomentar realmente el proceso de la enfermedad, el sulfato de glucosamina se dirige a la causa del problema, es decir no solamente mejora los síntomas, incluido el dolor, sino que también ayuda al organismo a reparar las articulaciones dañadas. Este es un efecto destacado, especialmente si se considera la seguridad de la glucosamina y la falta de efectos secundarios.
Debe señalarse que los resultados beneficiosos de la glucosamina son más evidentes cuanto mayor sea el tiempo de utilización. Debido a que el sulfato de glucosamina no es en sí un fármaco anti-inflamatorio ni analgésico, los resultados tardan cierto tiempo en aparecer, pero una vez que comienza a actuar, producirá unos resultados mucho mejores en comparación con los AINES.

Efectos beneficiosos del sulfato de glucosamina
Estimula la fabricación de los componentes del cartílago y del tejido conectivo. Su pequeño tamaño molecular le permite ser transportada hasta el cartílago para estimular la síntesis de los GAGs (no como la condroitina, que posee un alto peso molecular, entre 50 y 300 veces más grande, que la glucosamina, dificultando así su absorción y transporte hasta el cartílago). Favorece la incorporación del azufre dentro del cartílago. Regenera las articulaciones. Repara los tendones y ligamentos y puede ser de especial interés en prevenir lesiones relacionadas con esguinces, tendinitis, etc., o bien acelerar su curación. Mantiene un óptimo nivel de líquido sinovial. Mantiene y repara los ojos, la piel, las uñas y las mucosas de los tractos digestivo, urinario y respiratorio. Reduce el dolor articular. Reduce la inflamación articular.

Suplemento ideal para deportistas. El sulfato de glucosamina puede ser de gran ayuda post-traumática cuando ha habido lesiones a nivel articular, tendones y ligamentos. Estudio científico En un estudio realizado en Portugal, participaron 252 médicos y 1.506 pacientes. Los pacientes recibieron 500 mg de sulfato de glucosamina, 3 veces al día durante un período de 50 días. Los resultados mostraron que los síntomas de dolor mejoraban progresivamente a lo largo del período de tratamiento. Para un 95% de los pacientes, el sulfato de glucosamina fue beneficioso.

Se comunicó una tolerancia completa de la glucosamina en una proporción de pacientes significativamente mayor que con ningún otro tratamiento. La mejoria con la glucosamina se prolongó durante un período de 6 a 12 semanas después del final del tratamiento. Este resultado indica que es necesario repetir el ciclo de administración. Dada la seguridad y la excelente tolerancia, la glucosamina, si es de origen natural, resulta adecuada para uso prolongado, e incluso de forma continua.

Dosis según los estudios científicos.
La dosis estandar para el sulfato de glucosamina es de 1.500 mg al día en dosis divididas. Las personas obesas podrían necesitar dosis más altas, basadas en su peso corporal (20 mg/kg). El sulfato de glucosamina de origen natural es muy bien tolerado. Además, no existen contraindicaciones ni interacciones adversas con fármacos. Las personas que toman diuréticos podrían necesitar tomar dosis más elevadas. En raras ocasiones el sulfato de glucosamina puede causar leves trastornos gastrointestinales y si eso ocurre sólo hace falta tomarlo con las comidas.

Dieta
Conseguir un peso normal. Evitar las solanáceas: berenjenas, tomates, pimientos, patatas y el tabaco. Una dieta sana rica en carbohidratos complejos y fibra alimentaria y cuanto más énfasis vegetariana en la dieta, mejor. Reducir o evitar la ingesta de carne roja, fritos, lácteos, alcohol, grasas hidrogenadas, café y azúcar blanca.

 OTROS SUPLEMENTOS DE INTERES EN LA OSTEOARTRITIS
ANTIOXIDANTES Protegen contra los daños por los radicales libres y ayudan a formar nuevo cartílago. Los afectados de esta enfermedad suelen tener deficiencias de ciertos nutrientes antioxidantes como el selenio, el zinc y las vitaminas A, C y E. Las antocianidinas también se adhieren al colágeno y favorecen la síntesis de los mucopolisacáridos, siendo ambos componentes principales del tejido conectivo. Se recomienda tomar una fórmula múltiple de alta potencia, un complejo de antocianidinas (160 mg - 480 mg diarios) y una combinación de antioxidantes. EPA Y GLA Suele haber deficiencia de ácidos grasos esenciales en las artritis. Los omegas 3 y 6 reducen los niveles de prostaglandInas inflamatorias, ofreciendo alivio de los síntomas y parece ser que en la osteoartritis se experimenta mayor beneficio con el GLA mientras, que en la artritis reumatoidea el EPA juega un papel más destacado. DLPA Este aminoácido es muy eficaz en el tratamiento del dolor crónico, al aumentar la actividad de las endorfinas que reducen la sensación del dolor. Un alivio sintomático se suele producir tomando entre 500 mg y 2.000 mg diarios.

 Suzanne Powell Especialista en Nutrición Ortomolecular.